Neurosis obsesiva y Pee-Wee Herman

La neurosis obsesiva, como el desayuno de Pee-Wee Herman: elaborados y complicados procesos para obtener un resultado regular del cual se disfruta poco o casi nada:

Sobre el narcisismo

«En efecto, con particular nitidez se evidencia que el narcisismo de una persona despliega gran atracción sobre aquellas otras que han desistido de la dimensión plena de su narcisismo propio y andan en requerimiento del amor de objeto (…). Es como si les envidiásemos por conservar un estado psíquico beatífico, una posición libidinal inexpugnable que nosotros resignamos hace ya tiempo».
-Sigmund Freud, en Introducción del narcisismo (1914)

Instancias psíquicas y moralidad

«El ello es totalmente amoral, el yo se empeña por ser moral, el superyó puede ser hipermoral y, entonces, volverse tan cruel como únicamente puede serlo el ello».
-Sigmund Freud, en El yo y el ello (Parte V, Los vasallajes del yo, 1923).

Sobre la dinámica de transferencia

«(…) todos nuestros vínculos de sentimiento, simpatía, amistad, confianza y similares, que valorizamos en la vida, se enlazan genéticamente con la sexualidad y se han desarrollado por debilitamiento de la meta sexual a partir de unos apetitos puramente sexuales, por más puros y no sensuales que se presenten ellos ante nuestra autopercepción consciente. En el origen sólo tuvimos noticia de objetos sexuales; y el psicoanálisis nos muestra que las personas de nuestra realidad objetiva meramente estimadas o admiradas pueden seguir siendo objetos sexuales para lo inconsciente en nosotros».
-Sigmund Freud, en Sobre la dinámica de transferencia (1912)

Psicoanálisis, literatura y lectura

Un texto literario podrá observarse y criticarse desde una perspectiva psicoanalítica o no, pero el acontecimiento literario, eso que sucede al encontrarse la subjetividad de un creador con la de un receptor, tiene mucho de psicoanalítico.